Canto a los Corderos Pascuales

Danza Canto de Sión.
Tranquilos y hermosos se ven ¿No crees?
Danzan alegres a su destino, impuesto por las Faltas de los Hombres.
Sus rostros no reflejan odio ni rencor, no reflejan orgullo ni altanería,
Sus rostros son el de unos
Eternos enamorados que van al encuentro con su amada.
Sus ojos son los de niños que
Van tranquilamente de la mano del Padre.
¡Ahí vienen los eternos enamorados
Del Señor del Monte Tabor!
Van danzando alegres, serenos y en paz,
Se ven hermosos,
pese a que van desnudos y llenos de llagas,
Sus cuerpos no son más que motivo de burlas,
Mutilados y heridos
Escombro de morfología humana,
Sangrientos y sudorosos, sucios y raídos por sus captores,
Cuerpos putrefactos, pero dignos,
Pues sus cuerpos, son Tabernáculos del Dios Padre,
Ellos son Custodias Vivas,
Cáliz Vivo es su ideal,
Son frágiles y humildes Cáliz de Vida,
Aunque su apariencia sea la de una
burda copa de greda
Son ellos, los portadores del Cáliz Vivo entre los hombres,
Ellos se nutren de la Preciosa Sangre de su Maestro,
Cristo el Pobre de Nazaret a quien juraron amor y fidelidad eterna.
¡Ahí vienen los eternos enamorados
Del Señor del Tabor!
Frágiles copas de greda, que danzan alegres al encuentro
Con sus verdugos,
Son débiles y pequeños,
Pero así lo quiso el Padre, que sus corderitos,
Que sus instrumentos fueran débiles e imperfectos,
Pues El pidió sólo una condición
Que no hubiera medida a su amor,
El Maestro les exigió a sus débiles corderitos,
Radicalidad total en su entrega,
Y ellos aceptaron gustosos,
Van serenos, saben cual es su destino,
Y lo aceptan con alegría y dignidad.
¡Ahí vienen los eternos enamorados
Del Señor del Tabor!
Miran a sus verdugos con ternura, aunque estos los escupan,
No condenan a nadie, ni incluso a quienes los entregaron,
No hacen ruido, ni prometen castigo
Su tranquilidad inquieta a sus enemigos, creen que es soberbia,
Pero es Amor, es Confianza y Abandono total en las
Tiernas y amorosas manos del Dios Padre,
Su fuerza viene de El,
Contando además con la ayuda de la hermosa Dama de Sión,
La Reina que acompañó, a Jesús en la Cruz,
María, la Madre Tres Veces Admirable,
La más hermosa flor del jardín de Israel.
¡Ahí vienen los eternos enamorados
Del Señor del Tabor!
El sacrificio empieza, como Corderos Pascuales
Se entregan a las manos de sus verdugos,
Sin decir palabra alguna, pero sonriendo y manteniendo serena su mirada,
Van muriendo lentamente, dejando su última gota de sangre
En el altar del sacrificio,
Sin llantos y en paz dejan el mundo,
Para ir a la Morada del Padre
¡Ahí vienen los eternos enamorados
Del Señor del Tabor!
¡Ellos son los eternos enamorados del Tabor!
Cuyo único mérito fue el reconocerse pequeños y débiles,
Y dejarse abandonar ciegamente en las
Tiernas y Amorosas Manos del Dios Padre,
Diciendo y haciendo en vida su lema
Si Padre, hágase en tus esclavos según
Tu Voluntad.
¡Ahí vienen alegres los eternos enamorados
Del Señor del Tabor!
Tranquilos y hermosos se ven ¿No crees?
Danzan alegres a su destino, impuesto por las Faltas de los Hombres.
Sus rostros no reflejan odio ni rencor, no reflejan orgullo ni altanería,
Sus rostros son el de unos
Eternos enamorados que van al encuentro con su amada.
Sus ojos son los de niños que
Van tranquilamente de la mano del Padre.
¡Ahí vienen los eternos enamorados
Del Señor del Monte Tabor!
Van danzando alegres, serenos y en paz,
Se ven hermosos,
pese a que van desnudos y llenos de llagas,
Sus cuerpos no son más que motivo de burlas,
Mutilados y heridos
Escombro de morfología humana,
Sangrientos y sudorosos, sucios y raídos por sus captores,
Cuerpos putrefactos, pero dignos,
Pues sus cuerpos, son Tabernáculos del Dios Padre,
Ellos son Custodias Vivas,
Cáliz Vivo es su ideal,
Son frágiles y humildes Cáliz de Vida,
Aunque su apariencia sea la de una
burda copa de greda
Son ellos, los portadores del Cáliz Vivo entre los hombres,
Ellos se nutren de la Preciosa Sangre de su Maestro,
Cristo el Pobre de Nazaret a quien juraron amor y fidelidad eterna.
¡Ahí vienen los eternos enamorados
Del Señor del Tabor!
Frágiles copas de greda, que danzan alegres al encuentro
Con sus verdugos,
Son débiles y pequeños,
Pero así lo quiso el Padre, que sus corderitos,
Que sus instrumentos fueran débiles e imperfectos,
Pues El pidió sólo una condición
Que no hubiera medida a su amor,
El Maestro les exigió a sus débiles corderitos,
Radicalidad total en su entrega,
Y ellos aceptaron gustosos,
Van serenos, saben cual es su destino,
Y lo aceptan con alegría y dignidad.
¡Ahí vienen los eternos enamorados
Del Señor del Tabor!
Miran a sus verdugos con ternura, aunque estos los escupan,
No condenan a nadie, ni incluso a quienes los entregaron,
No hacen ruido, ni prometen castigo
Su tranquilidad inquieta a sus enemigos, creen que es soberbia,
Pero es Amor, es Confianza y Abandono total en las
Tiernas y amorosas manos del Dios Padre,
Su fuerza viene de El,
Contando además con la ayuda de la hermosa Dama de Sión,
La Reina que acompañó, a Jesús en la Cruz,
María, la Madre Tres Veces Admirable,
La más hermosa flor del jardín de Israel.
¡Ahí vienen los eternos enamorados
Del Señor del Tabor!
El sacrificio empieza, como Corderos Pascuales
Se entregan a las manos de sus verdugos,
Sin decir palabra alguna, pero sonriendo y manteniendo serena su mirada,
Van muriendo lentamente, dejando su última gota de sangre
En el altar del sacrificio,
Sin llantos y en paz dejan el mundo,
Para ir a la Morada del Padre
¡Ahí vienen los eternos enamorados
Del Señor del Tabor!
¡Ellos son los eternos enamorados del Tabor!
Cuyo único mérito fue el reconocerse pequeños y débiles,
Y dejarse abandonar ciegamente en las
Tiernas y Amorosas Manos del Dios Padre,
Diciendo y haciendo en vida su lema
Si Padre, hágase en tus esclavos según
Tu Voluntad.
¡Ahí vienen alegres los eternos enamorados
Del Señor del Tabor!


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