Verdad Formal Versus Verdad Material

Lo verdadero y lo desconocido en las Disciplinas Sociales.
Con el ánimo de provocar a mis estimados colegas que dedican al hermoso oficio de historiar, parto desde ya del supuesto, que los saberes humanos no buscan la verdad universal, es más no buscan la verdad, solo buscan la adecuación intelectual a determinados marcos teóricos, creados por el interprete, analista y escritor.
Así por ejemplo, en el ámbito jurídico, ¿importa la verdad material?, la respuesta es un rotundo No, lo que importa es la verdad formal, es decir, aquella que pueda ser probada en el proceso, es más, como me lo recalcaron más de una vez en un certamen.lo que importa son las afirmaciones que hacen las partes sobre los hechos.
En el ámbito historiográfico, la verdad que importa es al igual que en el mundo jurídico la verdad formal, pensemos, en los miles de crímenes de guerra, que no se han descubierto, o recordemos que hace un par de años, las viejas momias, decían que en el gobierno de pinochet, se cometieron “excesos” pero a diferencia de otros tiranillos latinoamericanos nuestro tiranillo, era honesto, un hombre sobrio, que luego de concluir su obra restauradora se fue a su humilde hogar, ganado con el austero sueldo de funcionario publico…….. incluso muchos de sus detractores concordaban con la imagen de hombre probo del general, y quienes siempre afirmamos que pinochet además de asesino era ladrón, teníamos el temor de no poder argumentar la ultima afirmación, salvo tomar a colación el caso del Melocotón……pero gracias a nuestros amigos del Senado de los EEUU, descubrimos o más bien, pudimos probar fehacientemente que pinochet además de asesino y traidor era Ladrón.
Ahora bien es legítimo hacerse la pregunta ¿antes de que se descubriera lo del caso Riggs, pinochet era un hombre honesto y probo? La respuesta es evidente, siempre hubo una verdad real o como se dice en el mundo jurídico material, pero hasta que ésta verdad no sea expuesta en forma convincente, dicho en términos jurídicos “Cuando el tribunal adquiere, más allá de toda duda razonable, la convicción que realmente se hubiere cometido el hecho”[1] en el colectivo social pinochet era considerado un dictador “honesto” aunque igual se sabia lo del caso Melocotón y otros que ya daban indicios de lo ladronzuelo que fue nuestro dictador criollo.
Por tanto, y volviendo al tema de lo verdadero, ¿nuestro oficio de historiar que verdad persigue? ¿la verdad real o la formal? Es evidente que el ideal es llegar a la verdad real, pero como estamos siempre más cerca de la poesía que de la ciencia, vamos a estar siempre bajo la espada de Damocles y porque no también la de Pericles como decía, el gran Caudillo de San Miguel el Sr. Palestro, de que en un momento u otro aparezca en un oscuro archivo una nueva fuente que desvirtué y desacredite todo un trabajo “científicamente realizado”.
Por consiguiente, es la verdad formal, quien según mi humilde opinión, la que corona y nos regala a quienes nos dedicamos al arte de historial, el honor de ser poetas sociales y no cuentistas sociales como a muchos les gustaria.
[1] Artículo 340 del Código Procesal Penal Chileno.
Con el ánimo de provocar a mis estimados colegas que dedican al hermoso oficio de historiar, parto desde ya del supuesto, que los saberes humanos no buscan la verdad universal, es más no buscan la verdad, solo buscan la adecuación intelectual a determinados marcos teóricos, creados por el interprete, analista y escritor.
Así por ejemplo, en el ámbito jurídico, ¿importa la verdad material?, la respuesta es un rotundo No, lo que importa es la verdad formal, es decir, aquella que pueda ser probada en el proceso, es más, como me lo recalcaron más de una vez en un certamen.lo que importa son las afirmaciones que hacen las partes sobre los hechos.
En el ámbito historiográfico, la verdad que importa es al igual que en el mundo jurídico la verdad formal, pensemos, en los miles de crímenes de guerra, que no se han descubierto, o recordemos que hace un par de años, las viejas momias, decían que en el gobierno de pinochet, se cometieron “excesos” pero a diferencia de otros tiranillos latinoamericanos nuestro tiranillo, era honesto, un hombre sobrio, que luego de concluir su obra restauradora se fue a su humilde hogar, ganado con el austero sueldo de funcionario publico…….. incluso muchos de sus detractores concordaban con la imagen de hombre probo del general, y quienes siempre afirmamos que pinochet además de asesino era ladrón, teníamos el temor de no poder argumentar la ultima afirmación, salvo tomar a colación el caso del Melocotón……pero gracias a nuestros amigos del Senado de los EEUU, descubrimos o más bien, pudimos probar fehacientemente que pinochet además de asesino y traidor era Ladrón.
Ahora bien es legítimo hacerse la pregunta ¿antes de que se descubriera lo del caso Riggs, pinochet era un hombre honesto y probo? La respuesta es evidente, siempre hubo una verdad real o como se dice en el mundo jurídico material, pero hasta que ésta verdad no sea expuesta en forma convincente, dicho en términos jurídicos “Cuando el tribunal adquiere, más allá de toda duda razonable, la convicción que realmente se hubiere cometido el hecho”[1] en el colectivo social pinochet era considerado un dictador “honesto” aunque igual se sabia lo del caso Melocotón y otros que ya daban indicios de lo ladronzuelo que fue nuestro dictador criollo.
Por tanto, y volviendo al tema de lo verdadero, ¿nuestro oficio de historiar que verdad persigue? ¿la verdad real o la formal? Es evidente que el ideal es llegar a la verdad real, pero como estamos siempre más cerca de la poesía que de la ciencia, vamos a estar siempre bajo la espada de Damocles y porque no también la de Pericles como decía, el gran Caudillo de San Miguel el Sr. Palestro, de que en un momento u otro aparezca en un oscuro archivo una nueva fuente que desvirtué y desacredite todo un trabajo “científicamente realizado”.
Por consiguiente, es la verdad formal, quien según mi humilde opinión, la que corona y nos regala a quienes nos dedicamos al arte de historial, el honor de ser poetas sociales y no cuentistas sociales como a muchos les gustaria.
[1] Artículo 340 del Código Procesal Penal Chileno.
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