Sunday, July 22, 2007

via electoral, ¿con que objeto?

Pacto electoral ….¿para qué?. En el ultimo tiempo, viene birlando la idea de crear un pacto electoral entre sectores mal llamados progresistas dentro de la concertación y la también mal llamada izquierda extraparlamentaria.
Digo sectores mal llamados progresistas, cuando todos sabemos que no son un sector, a lo más pequeños grupos, que abarcan desde liberales a ultranza a sectores más o menos críticos del sistema, junto a muchos militantes que quedaron fuera de la repartija de cargos en el gobierno de la Presidenta Bachelet.
También, sostengo en forma enfática en señalar lo errada, confusa y hasta engañadora de la expresión izquierda extraparlamentaria, pues ¿acaso existe una izquierda en el parlamento? Responder en forma afirmativa significaría señalar que existen sectores de izquierda en la coalición gobernante, lo cual es falso y mentiroso.
Volviendo al tema del pacto electoral, llegar al parlamento ¿para qué? Presentarse en elecciones con un sistema electoral vicioso y deslegitimado ¿para qué?, no quiero renegar del sistema democrático, es más luche contra el dictador y como muchos jóvenes de aquel entonces, sufrimos y vimos sufrir y en muchos casos morir a nuestros compañeros, formo parte de una generación que conocemos lo que es una dictadura, que amamos y valoramos la democracia, si dije democracia y no electoralismo.
¿Qué sacamos llegar al parlamento si como izquierda no contamos con un trabajo social de verdad? ¿Qué sacamos tener un parlamentario si en los hechos no tenemos capacidad para movilizar el mundo social? ¿Queremos un parlamentario que legitime un sistema ilegítimo?
No, creo que si queremos llegar al parlamento, tiene que ser por nuestra propia fuerza, sin ardid de un pacto electoral y principalmente la llegada al parlamento tiene que ser el reflejo de un trabajo serio de base, en las organizaciones sociales y populares.
Para que desgastarse en un trabajo electoral, sino no tenemos una base real y sólida..
Amigos a trabajar en la tierra y a olvidarse de los dioses que viven en el olimpo, ellos hace mucho tiempo que se olvidaron de nosotros.

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Sunday, July 01, 2007

Las Dos Iglesias Católicas.........las dos de Dios?


Siguiendo con la línea del artículo anterior, en la ordenación sacerdotal de mi amigo Nico Matic, puede observar a las dos Iglesias, ahora creo que corresponde explicar a que me estaba refiriendo con las dos Iglesias, tomando parte de un artículo publicado en la revista www.sepiensa.cl titulado Iglesia, Cristianismo y la Cuetión Social, artículo que está en la sección construciones sociales.

Para quienes no lo conozcan, encabezo este artículo con la Foto del Teólogo y Sacerdote Jon Sobrino, quien fue hace poco sancionado por el papa que vive en el Vaticano y por su curia, que representan principalmente a aquella Iglesia, cercana al poder y a los poderosos, en contraposición a la Iglesia de los Boff, de los Camara, de Monseñor Romero, del Padre Bartolomé de las Casas y por qué no del Padre Hurtado y del Padre Jon Sobrino.

La Iglesia como institución histórica, se ha comportado de distintos modos a lo largos de sus dos milenios de historia, pero podemos distinguir dos modelos básicos en los cuales la Iglesia ha moldeado su conducta a lo largo de la historia
[1] estos son la “Iglesia de la Cristiandad y el otro es la Iglesia Profética o Iglesia de Fermento”[2], es menester señalar ambos modelos tienen sus raíces en la Biblia y por ende se justifican dogmáticamente en el mensaje de los profetas y en la predicación de Cristo.

La Iglesia de la Cristiandad, en es en términos sucintos aquella que toma como supuesto esencial la existencia de dos ámbitos en el mundo, lo humano y lo sagrado, esos dos ámbitos si bien conviven en el mundo no se tocan, pero teniendo presente que el mundo sagrado ocupa un arquetipo ideal superior al humano, lo anterior se ve reflejada en forma evidente en la obra de San Agustín quien en la “Ciudad de Dios” hace una contraposición dialéctica entre la Ciudad de Dios-lo sagrado- y la “Ciudad de los Hombres” lo profano, Santo Tomás al incorporar categorías aristotélicas de esencias en las cosas mismas, modifica en parte la concepción agustiniana, al desprenderse la idea de las causas finales, donde el mundo sagrado, dominaría indirectamente al mundo profano especialmente a través de las categorías de la causa final. La Iglesia de la Cristiandad se expresa en la Iglesia Institucional, aquella que adquiere fuerza especialmente al convertirse en la Iglesia oficial de Imperio Romano, luego vienen la pugnas de poder entre el Papa y el Emperador, superándose por la doctrina de las dos espadas postulada por Gelasio I, una espada que simbolizaría el poder espiritual, y otra el poder político, gracias a esta teoría se dio una convivencia más o menos armónica entre el poder Político y el poder Religioso, asimilándose las categorías religiosas a las categorías sociales, siendo el poder religioso coayudante del poder político, “acomodándose de buen grado a las realidades políticas ( …) iniciándose una trayectoria de poder que ha llegado incluso hasta nuestros días”[3], la Iglesia de la Cristiandad como se puede observar, responde a criterios de separación del mundo sagrado y el mundo profano, pero a su vez convirtiéndose Ella en un grupo de poder dentro del mundo profano, siendo en muchas ocasiones ésta Iglesia en la “Iglesia de las Clases Dominantes”[4] o en otras un ente que entra en el juego del poder temporal. A partir del siglo XVIII, y especialmente en los siglos XIX y XX con la separación Iglesia- Estado, ésta Iglesia Institucional, ha estado disputando espacios de poder por la vía de la legitimidad cultural, especialmente a través de su influencia en el mundo del conocimiento y de la cultura.

La Iglesia Profética o Iglesia de Fermento, tiene como supuesto básico, el centrar su análisis desde la perspectiva del Dios Histórico, del Padre y Libertador, donde “lo sagrado se halla en relación con el mundo, o sea con la historia de los hombres en relación con la masa[5] en éste modelo de iglesia, no se concibe lo profano y lo sagrado como dos ámbitos separados, sino que lo sagrado es parte de lo cotidiano, éste modelo se desarrolla especialmente con la experiencia de los primeros cristianos[6], en el compartir cotidiano y fraternal de los apóstoles de Jesús, con las primeras comunidades cristianas, ésta concepción, en síntesis, es “esencialmente monista (lo sagrado es insito a lo profano, toda realidad es sagrada), es histórica (el Reino la Liberación se realizan en la historia) y servicial (Yahvé es fermento)[7] lo anterior significa, que la Iglesia Profética, tiene su fundamento en la historia de la alianza, alianza hecha primero al patriarca Abraham, luego al pueblo hebreo, y la Nueva Alianza hecha por Cristo, el Hijo de Dios con toda la humanidad, y dándose a los hombres en plenitud, la Iglesia Fermento, nos muestra la imagen de un Cristo que a partir de Dios, se manifiesta a los hombres en todos sus aspectos y en todos sus ámbitos, esto se manifiesta en numerosos pasajes, donde Cristo se muestra como el Buen Pastor, en otros, donde muestra a Dios como un Padre que cuida de sus hijos (Lucas 12. 22-31), y también en forma palmaria es manifestación de ésta Nueva Alianza, al decirles Jesús a sus discípulos “les doy este mandamiento nuevo: que se amen unos a otros. Ustedes se amarán unos a otros como yo los he amado. Así reconocerán todos que ustedes son mis discípulos: si se tienen amor unos a otros” (Juan 13. 34-35). Como se dijo, la Iglesia Profética, la podemos identificar con la Iglesia de los primeros cristianos, la iglesia de la persecución y de los mártires. Este modelo de Iglesia decae con la Institucionalización de la Iglesia, al ser reconocida como la iglesia oficial del Imperio Romano, sin embargo, el modelo profético subsiste a lo largo de la historia a veces en forma soterrada y clandestina, otras siendo parte de corrientes renovadoras dentro de la Iglesia Católica, como dice Rubén Dri, es “la larga historia de muchas herejías medievales y órdenes religiosas, como la franciscana, que de una manera u otra expresan esa realidad profética”[8] la corriente profética, ha sido en muchas ocasiones, la salvadora de la Iglesia en momentos de crisis, siendo la inspiradora de la reforma del Cister, de la corriente Franciscana, del fermento de la Compañía de Jesús, figuras contemporáneas como Charles de Foucauld y Monseñor Congar, junto a los teólogos como Kart Rahner una de las figuras de mayor calibre intelectual que participaron en el Concilio Vaticano II y en alguna medida Romano Guardini son cercanas a éste modelo, en Latinoamérica tenemos a un Padre Bartolomé de las Casas, a un Obispo Valdivieso en los tiempos de la conquista y la colonia, o a los Monseñores Romero y Cámara en épocas contemporáneas.

Por consiguiente, si bien, el modelo de fermento no ha sido parte del “orden establecido del catolicismo oficial” ha estado siempre presente en la historia del catolicismo, convirtiéndose en la reserva moral y espiritual que oculta en las catacumbas y muchas veces perseguida, aflora, emerge y renueva a la Iglesia en tiempos de crisis.

La Iglesia de la Cristiandad, por otro lado, es aquella, sancionadora, allegada al poder temporal, que busca herejes y se sacia con el control social y con el castigo, a diferencia de la Iglesia Profética, que busca el acompañamiento, el cariño y que está codo con el pueblo en sus luchas sociales.
He querido en esta síntesis intentar explicar parte de la complejidad de esta institución histórica y social que es la Iglesia Católica.
[1] En éste punto se va a seguir el modelo teórico planteado por el ya citado Ronaldo Muñoz, Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff y por Rubén Dri entre otros. Es menester señalar y advertir desde ya, que nosotros, solo expondremos brevemente los lineamientos básicos, sin ahondar en todas la complejidades filosóficas, teológicas e históricas del análisis de los dos modelos de Iglesia planteado por los autores ya mencionados.
[2] Rubén Dri: Op. Cit. p. 15.
[3] Leonardo Boff: “Iglesia, Carisma y Poder”. Ediciones Celadec, Lima Perú, 1998. p. 98.
[4] Rubén Dri: Op. Cit. p. 27.
[5]Ibíd. Op.cit. p.23.
[6] Para conocer la experiencia de las primeras comunidades de cristianos, hay que remitirse principalmente al libro del Nuevo Testamento, “Los Hechos de los Apóstoles”.
[7] Rubén Dri: Op. Cit. p.24.
[8] Rubén Dri: Op. Cit. p.25.

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