Thursday, February 08, 2007

Que mierda es la Globalización?


Teorías en torno la Idea de Globalización.

Volviendo a la normalidad de este papelógrafo, y luego de caminar por sendas poéticas, vuelvo a la normalidad y a fome.com, y les presento un artículo sobre la manipulada idea de la globalización.

Una de las principales problemáticas más complejas al aproximarse a las disciplinas sociales[1] está dada por el lenguaje utilizado, pues un mismo concepto, puede significar cosas diametralmente distintas dependiendo del contexto social, cultural he histórico que se analice, teniendo siempre presente las palabras del insigne historiador francés Marc Bloch que decía que “las ciencias sociales reciben en su mayor parte su vocabulario de la materia misma de su estudio, lo acepta ya desgastado y deformado por un dilatado uso; es, además, por otra parte ambiguo como todo sistema de expresión”[2], ésta situación, por tanto, dificulta la lectura y comprensión de cualquier trabajo que trate el tema, pues es importante tener en consideración que el lenguaje además de ser un instrumento para reflejar ciertos aspectos de la realidad física como intelectual, es una herramienta efectiva de dominación ideológica, y de disciplinamiento social y cultural.

Intentar aproximarnos a dar un concepto de globalización, es una labor compleja, y hasta arriesgada, pero es necesaria, tan necesario como en el lenguaje del poeta Mayakovsky es encender una estrella, pues “la globalización no es un proceso aislado, sino que necesariamente asociada a otras problemáticas sociales”
[3] problemáticas que a su vez son complejas y difíciles de analizar.

La complejidad en elaborar un concepto sobre el término globalización está porque, es un fenómeno relativamente nuevo, complejo por los múltiples y factores que abarca la globalización y también porque, el término globalización es de aquellos que tienen tras si una fuerte carga valórica, política e ideológica, pues en su desarrollo no influyen solamente variantes técnicas, sino que tanto o más importantes que éstas son las políticas, económicas y culturales.

Es por lo anterior que desde las diversas perspectivas teóricas también se manifiestan distintas posiciones respecto a las tesis que postulan una tendencia hacia un mundo cada vez más homogéneo a raíz de los procesos que desencadena la globalización. Appadurai advierte una tensión entre homogeneización y heterogeneización
[4]. En este punto, Ulrich Beck inscribe a este autor en la tradición de la teoría cultural que rechaza “el extendido concepto de la macdonalización del mundo”. En resumen, lo que plantea este enfoque es que “la globalización cultural no significa que el mundo se haga culturalmente más homogéneo”[5].

Para algunos autores que vienen del mundo de la antropología y de la historia de la cultura como el mencionado Appadurai y Peter Burke, la idea de homogeneización deriva casi inevitablemente en argumentaciones que postulan la transformación de la cultura en mercancía, vinculándola generalmente a la expansión de la cultura estadounidense. No obstante, desde su punto de vista, lo que no consideran quienes razonan de tal modo es la rapidez con que se adaptan las fuerzas culturales hegemónicas a las sociedades receptoras si es que logran penetrar en ellas. Dicho de otra manera, lo que se estaría produciendo en la sociedad actual es un doble proceso. Un mundo cada vez más interrelacionado e interconectado, que tiende hacia ciertas similitudes, pero que a la vez genera ciertos efectos que acentúan las diferencias entre sus componentes.

Otro autor que ha escrito y trabajado sobre el tema, Octavio Gianni, reflexiona acerca de este asunto analizando las metáforas utilizadas para referirse a la globalización. Así, señala que la idea de aldea global, a la se hace alusión su principal exponente Marshall McLuhan, “sugiere que, finalmente, se formó la comunidad mundial, concretada en las relaciones y las posibilidades de comunicación, información y fabulación abierta por la electrónica. Sugiere que están en curso la armonización y la homogenización progresivas”
[6]. Gianni, ve en esta noción una expresión sociocultural de la globalización que puede ser entendida “como una teoría de la cultura mundial, una cultura de masas que tiende hacia una unifomarmización, a escala global, de los modos de pensar, de sentir, imaginar y actuar".[7]

Al mismo tiempo, Appadurai se aparta tanto de las tesis que postulan la occidentalización del mundo, como de las tradicionales tesis sobre modernización, las que se encuentran generalmente relacionadas, ya que comprenden los modelos, instituciones y valores prevalecientes en Estados Unidos y Europa Occidental
[8]. En este mismo orden de ideas, el autor se aleja de los paradigmas cimentados en el binomio centro-periferia indicando que “la nueva economía cultural global tiene que ser pensada como un orden complejo, dislocado y repleto de yuxtaposiciones”[9]. En este sentido, deja en evidencia las complicaciones de la globalización y de los nuevos vínculos y movimientos que en ella están presentes.

Por otro lado, el reconocido autor, Joseph Stiglitz, quien desde una perspectiva distinta efectúa una exhaustiva reflexión acerca de los efectos de la globalización, pero esta vez enfocada más bien en sus dimensión comercial, económica y financiera, da cuenta de una tendencia hacia cierta uniformización en la aplicación de las políticas en estos ámbitos. En este esquema Stiglitz analiza distintas experiencias, basado al igual que Appadurai en sus propias vivencias, identificando un denominador común en todas ellas.
Para este economista, la imposición de políticas en los países en desarrollo, especialmente por parte del Fondo Monetario Internacional, se produce en una relación desigual en la cual “los que mandan son los grandes países desarrollados, y uno sólo, los Estados Unidos, ostenta un veto efectivo”
[10]. Es así como sugiere, a diferencia de Appadurai, que la globalización es un proceso dirigido, y que además produce efectos a todo nivel, social, económico, cultural, etc. Consecuencias que podrían ser positivas en el sentido que “puede ser una fuerza benéfica y su potencial es el enriquecimiento de todos”[11], pero que en la práctica ha sido mal conducido y ha generado una creciente división entre poseedores y desposeídos que amenaza a la identidad y los valores culturales de estos últimos.
En concreto, Stiglitz apela a la necesidad de considerar las particularidades de cada país en la aplicación de las políticas comerciales y financieras. Esto considerando las diversas dimensiones que definen a cada sociedad. Se trata entonces de adaptar la globalización a las condiciones y ritmos del lugar específico de que se trate.
Para Zygmunt Bauman, en cambio, la globalización en su sentido más profundo expresa la idea del carácter “indeterminado, ingobernable y autopropulsado de los asuntos mundiales; la ausencia de un centro, una oficina de control”
[12]. Esto, a diferencia de la noción de universalización antes en boga que pretendía la creación de condiciones de vida similares en todo el mundo, dando a todos las mismas posibilidades de desarrollo. Para este autor el acento está en los efectos globales de la globalización los que muchas veces resultan imprevistos y no deseados[13].
Por ultimo, volviendo a Appadurai y a la teoría cultural que rechaza la idea de homogeneización y de imposición de una cultura sobre otras, este autor enfatiza en una retroalimentación entre lo global y lo local. En este sentido, según las palabras de Beck “la globalización significa sobre todo localización, es decir, un proceso lleno de muchas contradicciones, tanto por lo que respecta a sus contenidos como a la multiplicidad de sus consecuencias”
[14].


[1]Se ha preferido ocupar el término “Disciplinas Sociales” en vez de “Ciencias Sociales”, pues dar la categoría de “Ciencia” a ramas del saber humano como la Historia, la Sociología, la Antropología, la Economía y el Derecho, nos parece una idea a lo menos discutible. Es menester aclarar que el poner en duda el carácter de ciencias que tienen saberes tan importantes como son el Derecho, la Historia, la Sociología entre otros, no significa el restarle el valor intelectual y el carácter de sistematicidad que tienen, sino muy por el contrario, es intentar despojarse del complejo decimonónico de creer que para que una disciplina tuviera cierta legitimidad cultural debía encuadrarse en la categoría de ciencia.
[2]Marc Bloch: “Introducción a la Historia”. Editorial Fondo de Cultura Económica, Cuidad de México, México 1975, p.133. 7ª Edición.
[3] Paula Donoso. Op. Cit.
[4] Ibid. p. 45
[5] Beck, Ulrich. ¿Que es la globalización?. falacias del globalismo, respuestas a la globalización. Paidós, Barcelona, 1998. p.56.
[6] Gianni, Octavio. Teorías de la globalización. Siglo Veintiuno Editores, México, 1998, p. 5.
[7] Ibidem. p. 74.
[8] Ibid. p. 60.
[9] Appadurai, Arjun. p.46.
[10] Stiglitz, Joseph. El malestar en la globalización. Taurus, Buenos Aires, 2002, p.40.
[11] Ibid. p. 11.
[12] Bauman, Zeygmunt. Globalización. Consecuencias humanas. Fondo de Cultura Económica, Brasil, 1999. p. 81.
[13] Ibid., p. 21.
[14] Beck, Ulrich. “Qué es la Globalización”. Editorial Paidos, Buenos Aires Argentina, 1999 p. 56.


leer más...

ecoestadistica.com